01
Presupuesto por partida
La obra se estructura por frente y por partida, y cada peso presupuestado se compara con lo comprometido y con lo incurrido.
La gestión de presupuestos permite bloquear o alertar cuando una partida se agota, en el momento del pedido y no en el cierre.
02
Avance de obra y estimaciones
El avance físico se captura contra la misma estructura del presupuesto, así que la estimación al cliente sale de ahí y no de un formato aparte.
El ingreso reconocido y lo realmente cobrado se leen juntos, que es donde suele esconderse el resultado de un proyecto largo.
03
Subcontratos y anticipos
Cada subcontrato tiene su contrato, su catálogo de conceptos, sus estimaciones y su fondo de garantía dentro del sistema.
El anticipo entregado se amortiza automáticamente conforme avanza el subcontratista, y lo pendiente de amortizar siempre está a la vista.
04
Compras ligadas a la partida
La requisición nace en la obra con la partida que la justifica, y el pedido, la entrada de material y la factura del proveedor se enlazan a ese origen.
Ningún gasto llega al proyecto sin saber a qué concepto pertenece, que es la causa más común de un sobrecosto que aparece tarde.
05
Control de equipo en sitio
Maquinaria propia y rentada con sus horas trabajadas, su mantenimiento y su costo asignado a la obra donde estuvo.
Un equipo que se movió de frente deja de costear en el proyecto anterior desde el día en que se movió.
06
Margen por proyecto
El resultado se lee por obra, por frente y por partida, con la contabilidad general alimentada por los mismos registros.
Un grupo con varias empresas constructoras puede consolidar sus obras sin perder el detalle de cada sociedad.